24 May

Yo, precario en París

Es uno de los momentos más hermosos de este humilde libro. Llevar el debate sobre la precariedad, su problemática social, su esperanza de solución, hasta París, a los alumnos de filología de la Universidad Paris Est UPEM.  😀

Ellos estuvieron durante 6 meses traduciendo este libro, trabajando duro para que exista una versión en Francés de Yo, precario.

Les doy las gracias no sólo por su esfuerzo, también por su acogida, su inteligencia y el cariño que me mostraron. No me cabe duda que este genial grupo de filólogos y filólogas llegarán muy lejos.

Y entre [email protected] reinventaremos este mundo, a buen seguro, muy lejos de la precariedad.

Merci beacoup mes amis!

 

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    24 May

    Un atentado contra el oficio

    No aprendemos, o quizás, no queremos aprender.

    Tras el terrible atentado de Manchester, lo peor de la profesión de Community Manager y del periodismo ha aflorado con pasmosa naturalidad, lo que delata el pésimo estado de ambas profesiones, íntimamente relacionados, y la necesidad de una ética de la profesión.

    El atentado, sucedido en un concierto de Ariana Grande ha originado un sinfín de artículos clickbait en los que se analiza cualquier aspecto que roce a la estrella adolescente de la música.

    Sin ir más lejos, el otrora diario de referencia en España, El País, lleva ya dos artículos analizando la figura de Ariana Grande. ¿Era necesario analizar de forma tan exhaustiva su figura? ¿Tenía tanta relevancia informativa? Probablemente hubieran lectores interesados en el perfil de la cantante, pero lo que es seguro que esas dos palabras clave atraen en estos trágicos momentos miles de clics hacia una publicación que va perdiendo lectores en cada recuento oficial desde hace varios años.

    No ha sido la única actuación bochornosa en la red. En relación a los atentados, cabe destacar también el tweet escrito por Antena3 noticias, con una clarísima intención Clickbait, que pasó por encima del servicio público en que debería convertirse en momentos de emergencia.

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      08 May

      Regateando algoritmos

      Otra vez ha vuelto a pasar. Para quienes estamos acostumbrados al uso de redes sociales como difusores de contenidos, es un hecho habitual: La modificación de los algoritmos que muestran contenidos causan un impacto inmediato en la estrategia digital, pues hasta que no pasa el tiempo, no se descubren sus nuevos patrones de comportamiento. Adaptarse e invertir tiempo en ello de manera obsesiva puede ser en vano, pues nadie sabe cuándo sucederá el próximo cambio y hasta qué punto puede afectarte. Pasó con Google, pasó con Twitter, y ahora con Facebook

      Siempre fue así, pero estos cambios se ha acrecentado en los últimos tiempos. Y toda acción claro, genera una reacción. Hay una discusión flotante en torno a los algoritmos. Cuando parecía que las redes sociales iban camino de convertirse en una suerte de agregador de noticias personalizado, las noticias falsas y el posicionamiento exagerado de las mismas fue reduciendo la experiencia social, propósito iniciático de las redes. ¿Recuerdan el título de la película, La red social? Poco queda de la sola intención de conectar personas. El usuario está exigiendo una vuelta a los orígenes. ¿Por qué ya no veo a mis amigos y veo sólo publicidad y noticias?

      Y también, ¿no están los algoritmos creando experiencias espejo, replicando nuestros gustos y desechando todo lo demás, en vez de fomentar la diversidad y los matices, incluso la confrontación de ideas? ¿Están creando visiones distorsionadas de la realidad? Los robots, en el propósito de acercarnos contenido adaptado a nuestros gustos, nos están volviendo monofocales. Así, nos parece que la realidad es mucho más parecida a nosotros de lo que realmente es. Pero La verdad está ahí afuera, que dirían en X files.  Leer más

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        26 Abr

        Nunca iré a un restaurante con Estrellas Michelín

        Lo hemos oído muchas veces y en demasiados gremios, tanto en trabajadores autónomos como por cuenta ajena.

        “Trabaja a cambio de prestigio.”.
        Aprovecha el nombre de la marca para hacer currículum“.
        “Ganarás visibilidad”.
        “Te ayudará en tu carrera”.

        Detrás de esas frases, el aprovechamiento descarado de una gran marca ante la aparente insignificancia de un trabajador. Becarios explotados, exprimidos al máximo en su aporte de capital trabajo.

        Dejando, por un solo instante, de lado el componente ético del asunto, pienso que a nivel de marketing los tiempos irán hacia otro lado. El consumidor, también trabajador, exigirá empresas y experiencias creadas desde el respeto al trabajador y la justicia social. Siento que ese será el futuro y siento también que mi trabajo, el poco valor que pueda ofrecer  al gremio, navegará en ese sentido. En términos económicos, lo invertiré en crear un beneficio justo.

        En promover relaciones laborales justas y sinceras, en seducir desde el valor, el esfuerzo y el talento. Para mí, un branding a costa de los demás no es un buen branding, y espero que el tiempo me dé la razón. Si como dice un reciente artículo, los restaurantes con Estrella Michelín se nutren de explotar a trabajadores, será que este sistema de puntuación de restaurantes ya no nos sirve o, quizás, que esos restaurantes ya no nos valen.

        El nuevo branding, las nuevas marcas, los productos y servicios del futuro, se construirán haciendo que los equipos humanos que aportan el capital trabajo sean los primeros embajadores de marca, se sientan justamente tratados por la entidad que los contrata y se identifiquen con sus valores y objetivos. Estoy seguro que en esa realidad del trabajo, se encuentra nuestra experiencia de futuro como consumidor.  Por fortuna, hay marcas trabajando en esa dirección.

        A mi juicio, si como empresario, explotas a cambio de una buena experiencia, si construyes marca con los réditos del pasado, la casa se derrumbará en el futuro. Y aunque pueda disimularlo, eso no es branding, eso no mantiene el prestigio de marca, eso es sólo tener pocos escrúpulos.

        El trabajador debe entender que la vida está llena de oportunidades, que hay mil maneras de reinventarse en diferentes profesiones, que dejarse el alma por quien no te valora en tu justa medida, será sólo dejarse el alma y nada más que eso. Que aunque no lo parezca, igual que la fuerza de muchos construye grandes imperios, la fuerza de muchos puede derrumbarlos.

        No he ido nunca a un restaurante con Estrellas Michelín, pero poco importa, hay miles de experiencias gastronómicas que merecen la pena fuera de una categorización que fomenta la explotación laboral. No quiero trampas que me secuestren como consumidor. Si no es justa, si no es ética, si no se construye en base al respeto y el talento, no la quiero. Nunca iré a un restaurante con Estrellas Michelín.

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          20 Abr

          Tu Marketer quiere calidad de vida laboral

          Un estudio estadístico acerca del sector del marketing en Puro Marketing, unas de las webs de referencia del sector del marketing digital, y el estudio posterior del mismo, concluía que los profesionales marketeros estamos quemados y que los principales motivos desencadenantes eran, fundamentalmente, el estrés y la mala distribución del trabajo (demasiada carga, previsiones poco realistas, y malas condiciones laborales).

          He intentado digerir este asunto y explicar mi visión del sector y cómo considero que empresa y empleado pueden convivir en perfecta armonía con tan sólo cumplir algunos aspectos esenciales.

          Ey, RRHH, pero antes que nada….

          El punto que considero básico es que son necesarias unas buenas condiciones laborales. Si no se dan, no sigas leyendo porque todo depende de esto. Como bien sabéis, lo mío con las buenas condiciones laborales viene de largo. En este punto, cabe destacar que las empresas tienen que autoconvencerse de que no conseguirán retener y desarrollar talento si no valoran de forma razonable a sus profesionales. Hace unos años estuve en una empresa que pagaba muy por debajo, no ya del mercado, sino de la decencia humana. ¿El resultado? Pasaron decenas de profesionales por mi puesto, en periodos muy cortos, haciendo un trabajo deficiente, dejando estrategias y trabajos a media, y saliendo muy muy caros a la empresa. Extremadamente caros. Conclusión, lo que nos pasa a todos como consumidores se puede extrapolar a las empresas, lo barato sale caro. Comprometerte con la calidad de los sueldos que pagas demuestra el compromiso con tu propia empresa.

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