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    Un informe estadístico acerca del sector del marketing en Puro Marketing, unas de las webs de referencia del sector del marketing digital, y el estudio posterior del mismo, concluía que los profesionales marketeros estamos quemados y que los principales motivos desencadenantes eran, fundamentalmente, el estrés y la mala distribución del trabajo (demasiada carga, previsiones poco realistas, y malas condiciones laborales).

    He intentado digerir este asunto y explicar mi visión del sector y cómo considero que empresa y empleado pueden convivir en perfecta armonía con tan sólo cumplir algunos aspectos esenciales.

    Ey, RRHH, pero antes que nada….

    El punto que considero básico es que son necesarias unas buenas condiciones laborales. Si no se dan, no sigas leyendo porque todo depende de esto. Como bien sabéis, lo mío con las buenas condiciones laborales viene de largo. En este punto, cabe destacar que las empresas tienen que autoconvencerse de que no conseguirán retener y desarrollar talento si no valoran de forma razonable a sus profesionales. Hace unos años estuve en una empresa que pagaba muy por debajo, no ya del mercado, sino de la decencia humana. ¿El resultado? Pasaron decenas de profesionales por mi puesto, en periodos muy cortos, haciendo un trabajo deficiente, dejando estrategias y trabajos a media, y saliendo muy muy caros a la empresa. Extremadamente caros. Conclusión, lo que nos pasa a todos como consumidores se puede extrapolar a las empresas, lo barato sale caro. Comprometerte con la calidad de los sueldos que pagas demuestra el compromiso con tu propia empresa.

    Convierte el estrés en tensión positiva

    Ese estrés del que habla el artículo, principal motivo de la rotación del sector (¡Un 25%!), se puede convertir en algo positivo. Después de hablar con compañeros y compañeras del sector, he descubierto que les veo mucho en común con los deportistas, nadie sale al terreno de juego sin ganas y sin una tensión en el cuerpo por demostrar sus cualidades. Pero como en los equipos de fútbol, rodea a tus estrellas de un equipo adecuado y sitúalas allí donde rinden más (en esto era muy bueno Pep Guardiola). En no pocas ocasiones me he encontrado perfiles profesionales mal dispuestos en los organigramas, haciendo funciones que no motivan en equipos con los que no conectan. Si trabajas el hábitat para desarrollar el talento, el estrés se convertirá en la adrenalina propia del juego, algo que desea el trabajador.

    Convierte la empresa en su empresa, los retos en sus retos

    En todo el tiempo que he pasado con equipos humanos, no he visto muchos trabajadores que no vieran con agrado el asumir responsabilidades. Pregúntale a tu marketero qué responsabilidades está dispuesto asumir y para qué. Es una sola pregunta que atiende a sus aspiraciones, expectativas de crecimiento y su autovaloración dentro de la empresa. Es sencilla de hacer, cuesta poco y puede ayudar a engranar mejor los elementos de la empresa. Es una obviedad, pero para crecer hay que implicar y alinear valores. En ese sentido, los responsables que he escuchado más asertivos y empáticos, suelen ser los que más han conseguido desarrollar todo el potencial de sus plantillas. Pensar cada puesto de trabajo relacionado a un plan de carrera también se traduce en calidad y compromiso del marketero.

    Ganar productividad con incentivos… en calidad de vida laboral

    Te compro tu vida y tus sueños y tus risas y tus anhelos. Eso parece que quieren muchas empresas, que funcionan con un modelo más propio de los años 90. Lo he dicho alguna vez, mis sueños no se compran con dinero. Supongo que viven tan pendientes del dinero que no entienden que los demás pueden vivir sin estar pendientes de él excesivamente. No se equivoquen, los incentivos económicos están bien, claro. Y tener dinero mola, ¿pero para qué? A mi juicio, los mejores incentivos no tienen que ver con la nómina. Es flexibilidad laboral, conceder un buen clima de trabajo, invertir en un buen equipo, espacios de desarrollo, invertir en formación, facilidad en el transporte y hora de comer, conciliación familiar, etcétera. Si somos capaces de entender que en el nuevo marketing digital cuentan más los valores que el precio, ¿por qué no se aplica también a los RRHH y la cultura interna?

    En definitiva, creo que los marketers están tan familiarizados con la innovación en productos y servicios e intentarse anticipar a los tiempos que vendrán, que también buscan esa excelencia en su relación con el trabajo.

    Y abro el debate, ¿cómo lo veis los compañeros y compañeras del sector?

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      Escritor y Social Media Manager. Ha publicado artículos culturales para medios como La Marea, Secretolivo, Perarnau Magazine o La Voz del Sur. Ha escrito el libro Yo, precario (Libros del Lince 2013), Hijos del Sur (Tierra de Nadie 2016) y Juan sin miedo (Alkibla 2015). Ha sido traducido al griego y al alemán. En 2014, creó La Réplica, periodismo incómodo.